Remueve impurezas y células muertas, dejando una piel suave tersa y renovada mejora de la hidratación y la elasticidad y el retraso del proceso de envejecimiento. Además, ayuda a regenerar las fibras conjuntivas y refuerzan las defensas contra las bacterias cutáneas que causan alergias e infecciones. El 70% de la jalea real es agua y también contiene azúcar, carbohidratos, aminoácidos y sales en importantes proporciones. A ello se suman numerosos minerales (lipoproteinos, enzimas, hormonas y sustancias etéreas) y vitaminas B, C, D y E. Son los minerales y vitaminas que contiene las que convierten a la jalea real en un ingrediente a tener en cuenta a la hora de adquirir productos para dar los oportunos cuidados a la piel. Los cosméticos que incluyen miel se caracterizan por ser nutritivos, anti inflamatorios y antisépticos. En el caso de que utilicen jalea real en pequeñas cantidades (las abejas producen muy poca a lo largo de su vida) todas estas propiedades se potencian. A ellas se unen que mejora la circulación de la sangre y minimiza la piel de naranja.